miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los zocos antiguos de Damasco / La mujer árabe

Los zocos antiguos de Damasco

Peter estuvo visitando el famoso Khan el Khalili de El Cairo, los zocos de la ciudad de Marraquesh, en el Magreb, y Constantina en Argelia, quedó enamorado de los zocos antiguos del mundo árabe. Y a raiz de esto, decidió escribir un libro sobre estos zocos, antes de que desaparezcan, principalmente tras haber leido en una de las revistas internacionales que algunos países árabes estaban cambiando el aspecto de las ciudades antiguas, con respecto a una reorganización o por temor e intranquilidad de que las casas y tiendas en ruina, sufrieran un incencio que se extendería con facilidad por las zonas anchas.

En el mes pasado de Octubre , Peter visitó Damasco, y comenzó su estudio por los numerosos zocos. Tenía la esperanza de ver el zoco de los orfebres, del cual había leído en unos antiguos manuscritos. No sabía que el zoco estaba cerca de la Mezquita Omeya, pues se había quemado en años anteriores, y las tiendas ahora eran nuevas siendo construidas en otro lugar. Pero cuando Peter visitó el zoco nuevo de los orfebres, pudo estudiar de cerca la orfebrería y cómo fabricaban los anillos de plata y oro, los brazaletes de diversas formas, las cucharas, los cinturones, los pendientes, las vainas de las espadas y los puñales. Fue invitado por un orfebre armenio a entrar a su tienda y beber café. Peter le agradeció la invitación.

La mujer árabe:

Juan: Es difícil para mí entender la situación de la mujer en Damasco, pues allí exísten extrañas contradicciones. ¿No es así?

Rim: Tienes razón, La palabra contradicción describe la situación de su realidad.

Juan:En la calle, puedes ver a chicas que visten a la última moda de París y Roma, y chicas tapadas de los pies a la cabeza. ¿Cómo explicas eso?

Rim:Esta es una cuestión personal creo yo. La mujer que se tapa, y la mjuer que no se cubre. Pues el pañuelo no impide a la mujer trabajar en empresas privadas o públicas.

Juan: Pero tú no te cubres. ¿Cómo aceptas esto?

Rim: Yo no acepto el pañuelo, pues soy fiel a la libertad de las personas.

Juan: ¿Acaso no obliga siempre el padre a su hija a taparse?

Rim: No. No siempre. Aquí la mujer elije el pañuelo. Pues hay mujeres que se colocan el pañuelo para preservar las tradiciones, otras se lo colocan porque piensan que tienen obligación como musulmanas, a pesar que en tiempos de Mahoma las mujeres no usaran pañuelo, y en tercer lugar hay mujeres que se lo colocan para ser modelo de virtud o por modestia. En cuarto lugar, las hay que se lo ponen por sumisión al padre, al hermano o al marido. Y con franqueza, te digo, que a pesar de mi oposición al pañuelo, no creo que él sea el obstáculo en el camino de la libertad de la mujer.. Aquí, las mujeres no cambian por taparse, ni en el mundo islámico, ni en el mundo occidental cristiano. Pues ellas, no son libres.

Juan: Esto es cierto, estoy de acuerdo contigo, pero pienso que el primer paso para la libertad de la mujer en el mundo islámico es acabar con el pañuelo.

Rim: Tal vez. Pero lo importante es que se produzca una revisión rápida de todos los derechos principales de la mujer. Debes leer sólo las leyes de potestad personal para ver la diferencia de un país árabe a otro, hasta reconocer los problemas de matrimonio, de divorcio, de testimonio y de herencia, y con ello, a mi parecer, los países que no reconocen la libertad legal de las mujeres, por lo menos, no pueden entender el significado de revolución, y no pueden ser precursores.

Juan: Pero las leyes, en muchos países occidentales favorecen a la mujer. Y por ello la mujer occidental no es más libre.

Rim: Esto es verdad. Pero pienso, que ciertamente situar los derechos de igualdad con respecto a las mujeres, significa adoptar un primer paso hacia una liberación global.

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